La arqueóloga Rebeca Blanco-Rotea explica en la presentación “Rectángulos, estrellas y otros polígonos de la frontera. Esta charla no va de romanos…o si?” cómo las metodologías que empleamos en el colectivo romanarmy.eu para la detección de campamentos romanos temporales también se reaprovechan para otros periodos históricos. Rebeca estudia las fortalezas construídas en la frontera entre Galicia y Portugal durante los conflictos bélicos del siglo XVII y ha encontrado hallazgos sorprendentes.

Con frecuencia, el relato historiográfico sobre la conquista romana del Noroeste de la Península Ibérica está muy condicionado por las fuentes clásicas romanas. La arqueología ha seguido estas fuentes a la hora de explicar sobre el terreno las operaciones militares y la respuesta de los pueblos indígenas. Pero los hallazgos de los últimos años y una nueva mirada sobre el registro arqueológico invitan cada vez más a entender el otro punto de vista, el de los que no dejaron textos escritos y que siempre son recordados a través de los ojos romanos: los indígenas. ¿Cómo reaccionaron ante la conquista? ¿Hubo diferentes respuestas? ¿Qué puede decir la arqueología sobre la violencia, la resistencia o el sometimiento o la adaptación ante la “nueva normalidad”? El arqueólogo David González, del INCIPIT-CSIC, pone sobre la mesa todas estas cuestiones.

En nuestra nueva entrega de las #charlasconfinadas, nuestro compañero de la Universidad de Exeter, João Fonte, explica cómo en el colectivo romanarmy.eu empleamos la tecnología LiDAR para realizar microtopografías del territorio y de esta forma poder localizar y estudiar yacimientos tan vulnerables y poco visibles como son los campamentos temporales romanos.

En esta ocasión, en nuestras Charlas Confinadas, abordamos un tema que sale con mucha frecuencia en las redes sociales de romanarmy o en nuestras conferencias. ¿Cómo sabéis el número de militares que ocupaban un determinado campamento? José Manuel Costa nos explica qué metodología seguimos para aproximarnos al posible tamaño de las unidades romanas que construyeron los yacimientos que estudiamos.

No podemos parar en estos tiempos de confinamiento. Para romanarmy.eu, es hora de trabajo, de escritura, de revisión de materiales y datos. Pero también queremos aprovechar para compartir, a partir de charlas básicas de quince minutos, cómo trabajamos. Cada miércoles, a partir de las 09.30 horas, os presentaremos una pequeña charla de un máximo de quince minutos en la que los diferentes miembros del colectivo os presentamos nuestros métodos de trabajo. En esta primera sesión, el arqueólogo Jesús García, del Instituto de Arqueología de Mérida, nos enseña cómo se emplea la fotografía aérea en arqueología.

El ayuntamiento portugués de Arcos de Valdevez pondrá en valor neste 2020 el recinto fortificado del Alto da Pedrada, financiando una intervención arqueológica en el sitio que permitirá conocer más sobre lo que es uno de los campamentos romanos mejor conservados del noroeste peninsular. Alto da Pedrada fue localizado por romanarmy.eu a partir del estudio de la zona que permitieron los datos LiDAR cedidos por la Comunidade Intermunicipal do Alto Minho (CIM Alto Minho).


Ubicación de las puertas en clavícula en el Alto da Pedrada. Fuente datos LiDAR: CIM Alto Minho.

El campamento romano del Alto da Pedrada está situado en un paraje espectacular de la Serra do Soajo, a 1416 metros de altitud, en pleno Parque Nacional de la Peneda-Gerês. Las especiales condiciones de aislamiento del yacimiento arqueológico, lejos de las carreteras y de los núcleos de población de la zona, facilitaron la preservación de buena parte del recinto fortificado e incluso de tres de las características puertas en clavícula. El paralelo más próximo del noroeste peninsular el el campamento romano de Penedo dso Lobos, en Manzaneda (Ourense) investigado por romanarmy.eu en el verano de 2018. El recinto, de pequeñas dimensiones (1,5 hectáreas) está delimitado por una muralla de piedra de dos metros de anchura conservada en tres de los lados y se adapta a la topografía local.

Precisamente uno de los aspectos más llamativos del recinto del Alto da Pedrada es que esa muralla fue construida a partir de la abundante piedra existente en lacolina. En las fotografías aéreas, como podéis ver, se aprecia el “negativo” de las zonas en las que se retiró el material, inmediatas a la construcción de la muralla. De esta forma, los militares construyeron la muralla con poco esfuerzo y al mismo tiempo hicieron más regular y transitable un paso de ronda por la parte interior de la muralla.

La campaña, que se llevará a cabo en este año 2020 con el apoyo del ayuntamiento de Arcos de Valdevez, permitirá conocar más la presencia del ejército romano en la antigua Gallaecia y se convertirá en el primer campamento romano intervenido arqueológicamente en el norte de Portugal, un territorio en el que hasta ahora la información sobre la presencia de contingentes militares romanos era mínima. Es parte del proyecto de investigación Finisterrae financiado en el marco del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea bajo una Marie Skłodowska-Curie Individual Fellowhisp (grant ID 794048) que el arqueólogo de la Universidad de Exeter João Fonte, miembro de romanarmy.eu, está llevando a cabo para comprender las transformaciones en el paisaje y en la sociedad en el norte de Portugal entre el final de la Edad del Hierro y los inicios de la romanización. El ayuntamiento de Arcos de Valdevez confía en que “esta intervenção contribuirá para a posterior valorização desta importante estação arqueológica do nosso concelho, e, ao mesmo tempo para a dinamização cultural e turística de Arcos de Valdevez”.

Santa Baia (Soandres, A Laracha): de castro a campamento romano

Uno de los campamentos más singulares publicados en nuestro artículo The reassessment of the Roman military presence in Galicia and Northern Portugal through digital tools: archaeological diversity and historical problems (aquí puedes consultar toda la información) es el de Santa Baia (Soandres, A Laracha, A Coruña). Se trata del recinto fortificado romano ubicado más al norte de la actual Galicia, en el territorio ocupado por uno de los pueblos galaicos más mencionados por las fuentes clásicas: los ártabros. Se localiza, además, no muy lejos de la antigua Brigantium.

Fuente: Peralta Labrador, E., & Camino Mayor, J. (2015). Conclusiones sobre las Guerras Ástur-Cántabras. In J. Camino Mayor, E. Peralta Labrador & J. F. Torres-Martínez (Eds.), Las Guerras Astur-Cántabras (pp. 345-375). Gijón: KRK Ediciones.

Santa Baia es un caso especial porque plantea interesantes cuestiones alrededor de la relación entre campamentos romanos y castros indígenas. En el contexto de las guerras cántabras tenemos varios ejemplos de castros reocupados por tropas romanas, como pueden ser Monte Bernorio y La Loma (Palencia), así como Santa Marina y la Espina del Gállego (Cantabria). En las Islas Británicas también hay varios ejemplos muy conocidos, como pueden ser Hod Hill en Dorset, o Brandon Hill, cerca de Gales.


Campamento de Hod Hill, en la zona alta del castro. Fonte: Castlesfortsbattles.co.uk


Monte Bernorio. Foto: Google Earth

Pero en todos estos casos es el campamento romano el que se sitúa en el interior del castro, típicamente en la zona más elevada y fácil de defender. Las dimensiones permiten situar aquí pequeñas guarniciones que construyen defensas adicionales, conformando un castellum muy vinculado al control del territorio circundante. No es sencillo saber qué sucedió con la población indígena que habitaba en estos castros en el momento de la construción de las defensas romanas, si bien en Monte Bernorio ou La Espina del Gallego, por exemplo, se documentan episodios de asedio y destrución de los castros -en particular de sus defensas- previos a la construción de la fortificación romana.

Pero el caso de Santa Baia es distinto. Porque si en los anteriores el castellum se sitúa en el interior del castro, en el caso de Santa Baia el campamento desborda sus límites y es la fortificación indígena la que queda en el interior del campamento. Santa Baia, además, no puede ser considerado únicamente un castellum para un pequeño contingente. Sus dimensiones, superiores a las cinco hectáreas y con una estimación de ocupación entre 2500 y 3650 soldados, según explicamos en el artículo, lo sitúan en un rango intermedio dentro de las dimensiones de los campamentos que localizamos en el Noroeste. Una hipótesis derivada de nuestro reconocimiento in situ del yacimiento pasa porque el castro ya estuviese abandonado en el momento de la llegada del ejército romano, siendo fundado y habitado en la primera Edad del Hierro. Sin mebargo, serán precisos ulteriores estudios para tener claro si los dos recintos coexistieron de algún modo o si simplemente se sucedieron en el tempo. En cualquier caso, es un caso extremadamente extraño: en el ámbito europeo occidental por el momento es el único que conocemos.

De lo que no cabe ninguna duda es de que el campamento se encuentra en una localización de singular valor. El alto es fácil de defender y se encuentra en un importante nudo de comunicaciones una área de monte alto (Monte Xalo) y los valles prelitorales. Pero en Santa Baia también se conservó una intrigante tradición oral. Recogimos de los vecinos la historia de que, como o es habitual, el castro estaba habituado por los moros. Pero los vecinos se esforzaron en precisar que en una zona justo bajo el castro, al noroeste, habían habitado otras gentes. De acuerdo con sus palabras, en esa zona “acamparan os fenicios” (“habían acampado los fenicios”). La zona indicada por las fuentes coincide con la parte del recinto que reúne mejores condiciones para para la acampada de tropas.

Este es un ejemplo de algunas de las sorprendentes historias de tradición oral que parecen recoger la memoria de un campamento de escasa duración establecido hace dos mil años por un contingente militar. Non es un caso único en Galicia. En el futuro haremos alguna publicación en relación con esta sorprendete memoria tradicional.

En este vídeo podéis ver una visualización del modelo digital del terreno e do campamento:


3D LIDAR-derived model showing the location of the Roman camp of Santa Baia (A Laracha, A Coruña). Infographics: José Manuel Costa. Source of LiDAR data: IGN-PNOA.

The Roman army had a much more significant, diverse and prolonged presence in NW Iberia than was known until now. 22 new Roman military sites, some of them unpublished, reveal a great dispersion of military contingents throughout the territory and, above all, a diversity of operations and missions that can range from combat actions, territory reconnaissance or police control.

This is the new vision of Rome’s first military contacts in NW Iberia that has been published in the latest issue (19.3) of Mediterranean Archaeology and Archaeometry: “The reassessment of the Roman military presence in Galicia and Northern Portugal through digital tools: archaeological diversity and historical problems” witten by 3 researchers from the Romanarmy.eu collective. “The research allowed them to map a series and variety of evidences that resonate strongly in a previously silent territory,” say researchers José Manuel Costa (USC), Joao Fonte (Institute of Heritage Sciences and University of Exeter) and Manuel Gago (USC). For them, the analysis of the new data set “opens the door to a radical transformation of the traditional historical narratives relating to the conquest and integration of these territories by Rome”.

Follow this link to access executive summaries of the research in Galician, Spanish and Portuguese, while the original paper in English can be found here.

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Poblado castreño de Castello en Berducedo (Ayande, Asturias).

¡Empieza la vendimia académica de romanarmy.eu! Estrenamos septiembre con dos publicaciones sobre nuestro trabajo. Los dos tienen puntos en común que defendemos desde el colectivo romanarmy: la importancia de la arqueología para entender los procesos de conquista del noroeste peninsular, relativizando el papel de las fuentes históricas romanas y permitiéndonos ver más allá de su relato de los hechos, muy condicionado por las motivaciones y los intereses sociopolíticos de la época. La segunda idea es que no podemos estudiar el ejército romano o el proceso de conquista sin tener en cuenta a la población indígena, que debemos integrar en nuestros relatos científicos, yendo más allá de concebirla como un actor mudo de los hechos.

En el primero de los textos, “La presencia militar romana en el noroeste ibérico hacia el cambio de era: estado actual y retos de futuro”, publicado en el volumen colectivo “Accampamenti, guarnigioni e assedi durante la Seconda Guerra Punica e la conquista romana (secoli III-I a.C.): prospettive archeologiche” y editado en Roma, hacemos un estado de la cuestión sobre la investigación a la altura de 2017, cuando presentamos este trabajo en una reunión científica en la capital italiana, y llamamos la atención sobre la necesidad de combinar el descubrimiento de nuevos yacimientos (muy acelerado en los últimos años) con un análisis reposado e integral de todos los nuevos datos de los que disponemos.


Fotografía aérea del Cerro de Castarreño, vista desde el noroeste. Julio de 2012. Foto: J. García Sánchez

El segundo, que ya está disponible en línea, aborda nuestros trabajos arqueológicos en el importante enclave de Sasamón, zona fundamental de las operaciones militares romanas en las Guerras cántabras. Nos detenemos en el castro del Cerro de Castarreño (Olmillos de Sasamón), y las discusiones historiográficas alrededor de su identificación como la ciudad de Segisama de las fuentes clásicas. También exploramos el papel del Cerro en la construcción del paisaje histórico de la zona y presentamos lso resultados de nuestras intervencinoes en el yacimiento.

ACCEDE A LAS PUBLICACIONES
González Álvarez, David; Costa-García, José Manuel; Menéndez Blanco, Andrés; Fonte, João; Álvarez Martínez, Valentín; Blanco-Rotea, Rebeca y Gago Mariño, Manuel (2019): La presencia militar romana en el noroeste ibérico hacia el cambio de era: estado actual y retos de futuro. En: Vallori Márquez, Bartomeu; Rueda Galán, Carmen y Bellón Ruiz, Juan Pedro (eds.), Accampamenti, guarnigioni e assedi durante la Seconda Guerra Punica e la conquista romana (secoli III-I a.C.): prospettive archeologiche. Roma: Edizioni Quasar di Severino Tognon, 127-138.

Consultar la referencia:
https://www.edizioniquasar.it/sku.php?id_libro=2395

García Sánchez, J. y Costa-García, J. M. (2019) El oppidum del Cerro de Castarreño, Olmillos de Sasamón. Historiografía y arqueología de un hábitat fortificado de la segunda Edad del Hierro. Boletín de la Institución Fernán González, 258 (2019/1), pp. 9-45.

Leer en linea:
https://www.academia.edu/40304972/El_oppidum_del_Cerro_de_Castarre%C3%B1o_Olmillos_de_Sasam%C3%B3n._Historiograf%C3%ADa_y_arqueolog%C3%ADa_de_un_h%C3%A1bitat_fortificado_de_la_Segunda_Edad_del_Hierro

El sociólogo Zygmunt Bauman acuñó, entre otros, el término de modernidad líquida. Suele ser complejo definir lo que hacemos, y más encuadrarlo en etiquetas, pero quiero pensar que al sumar este concepto al de ciencia en abierto, #MeToo, heterodoxia, descentralización, rigor, feminismo, experimentación, innovación, interdisciplinaridad, y tantos otros términos enarbolados en nuestro decálogo, y tantas realidades que se suceden en bucle en la última década, acabaré por encontrar un palabro que defina lo que hago, y lo que hago en este colectivo. Tal vez Bauman ya nos lo dio, y al fin y al cabo sólo hacemos ciencia líquida que intenta colarse por las grietas de la Academia para procurar romper corsés, y sacarnos de la burbuja científica (que cualquier día nos va a explotar en la cara) y el desencanto de la investigación (que nos hace huir hacia otros mundos), en la línea en que Joan Santacana nos comenta en su artículo reciente del Cuaderno Digital de Cultura. Si esa ciencia líquida la ponemos bajo los pies de las mujeres, que el día de hoy nos reivindicamos en Ciencia, en vez de volverse transparente como el agua nos acaba, muchas veces, embarrando en desigualdades y conduciendo a techos de cristal que hay que seguir rompiendo. ¿Qué hago aquí? Al final sólo procurar divertirme en lo diferente y seguir intentando no ponerme el corsé, que aprieta (y te puede llevar a precipitarte por el acantilado).

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