Dia 5. Las otras derrotas

Desde Teverga la subida a nuestra zona de estudio está entre hora y hora y media, dependiendo de las condiciones climáticas. Una hora a tumbos por la sierra de la Mesa dan para mucho. Los miembros del equipo van observando un paisaje que cuenta mucho más que una conquista romana.

“Miramos y pensamos que nosotros estamos estudiando un periodo histórico muy concreto. La guerra de conquista y ocupación provocó un cambio tremendo en este territorio, una ruptura con los paisajes de las comunidades castreñas”, señala David González. “Pero a veces no somos conscientes de otros acontecimientos que también generan enormes rupturas”.


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Porque la sensación del equipo es de atravesar un paisaje agonizante, un paisaje que desaparece. Aquí y allá el equipo recorre en el 4×4 enormes extensiones de pastizales. Y aquí y allá reconocen ruinas que hablan de otros procesos culturales, de una ganadería que se abandona y se transforma. “Podríamos hacer retroceder hasta el Neolítico el paisaje de aprovechamiento ganadero, y los primeros grupos de pastores, pero ahora mismo está desapareciendo”.

“Sólo una pequeña parte de los materiales que recuperamos en los campamentos son romanos”, señala Andrés Menéndez, porque estamos viendo territorios que fueron continuamente reocupados, y no sólo por conflictos bélicos posteriores. “Clavos de herraduras, herraduras, cencerros, tijeras de esquilar…”, enumera Menéndez. Y tiene sentido, porque los paisajes se van superponiendo en el tiempo. “Sólo en Cueiru, a los pies del campamento, hai más de veinte cabañas en el suelo”. Ese lugar fue un espacio central durante siglos para las comunidades que vivían alrededor de la sierra de la Mesa, que hacia el final del verano organizaban allí una gran romería a la que acudía gente de todas las aldeas.

Hasta el punto de que durante la charla que romanarmy.eu dio el sábado por la noche a los vecinos de Teverga, uno de ellos preguntó si las legiones escogían como campamentos espacios simbólicos importantes para los indígenas. José Manuel Costa se encogió de ombros y respondió: “es la pregunta del millón. No se puede cerrar nada. Es muy posible que haya motivos sobre todo militares, pero sabemos que los romanos con frecuencia intentan apropiarse de la simbología anterior como una manera de integrarla”. El vecino estaba recordando la importancia simbólica de la romería de Cueiru. Es posible que nunca sepamos cuáles fueron todos los criterios del mando romano para asentarse en Cueiru, pero quizás esa centralidad que hace que en él se celebre una romería compartida por todos tenga algo que ver con la elección, de forma directa o de forma indirecta.

“Nosotros estamos estudiando un proceso de cambio cultural pero en realidad, aquí arriba, ahora mismo está sucediendo otro”, apunta David González. Ese cambio es una derrota: la del viejo sistema ganadero de la Asturias tradicional.

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