Desde el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Un Proyecto audiovisual que reflexiona sobre la invisibilidad de la mujer en la Arqueología del Conflicto

El sociólogo Zygmunt Bauman acuñó, entre otros, el término de modernidad líquida. Suele ser complejo definir lo que hacemos, y más encuadrarlo en etiquetas, pero quiero pensar que al sumar este concepto al de ciencia en abierto, #MeToo, heterodoxia, descentralización, rigor, feminismo, experimentación, innovación, interdisciplinaridad, y tantos otros términos enarbolados en nuestro decálogo, y tantas realidades que se suceden en bucle en la última década, acabaré por encontrar un palabro que defina lo que hago, y lo que hago en este colectivo. Tal vez Bauman ya nos lo dio, y al fin y al cabo sólo hacemos ciencia líquida que intenta colarse por las grietas de la Academia para procurar romper corsés, y sacarnos de la burbuja científica (que cualquier día nos va a explotar en la cara) y el desencanto de la investigación (que nos hace huir hacia otros mundos), en la línea en que Joan Santacana nos comenta en su artículo reciente del Cuaderno Digital de Cultura. Si esa ciencia líquida la ponemos bajo los pies de las mujeres, que el día de hoy nos reivindicamos en Ciencia, en vez de volverse transparente como el agua nos acaba, muchas veces, embarrando en desigualdades y conduciendo a techos de cristal que hay que seguir rompiendo. ¿Qué hago aquí? Al final sólo procurar divertirme en lo diferente y seguir intentando no ponerme el corsé, que aprieta (y te puede llevar a precipitarte por el acantilado).

Valga todo esto, para contaros hoy, 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, un pequeño proyecto, que intenta ahondar en aquello sobre lo que reflexionábamos hace ya dos años en la entrada “Hombres en la montaña: visiones sobre un relato que no interesa (tanto) a las mujeres”. A día de hoy, seguimos siendo muchos Neos y poca Trinity, pocas mujeres se dedican a la Arqueología del Conflicto (al menos aquel en el que trabaja RomanArmy), y seguimos despertando más curiosidad masculina que femenina. Y seguimos reflexionado sobre ello.

En 2017 llevamos a cabo una intervención en dos yacimientos situados en la frontera norte entre España y Portugal, Outeiro de Arnás y Alto do Circo ambos situados en el ayuntamiento de Verín. En este proyecto, contamos con varias asociaciones y participantes locales, además de parte del equipo de RomanArmy. En aquel proyecto se hizo un importante esfuerzo de comunicación contando en directo diariamente los avances de la campaña. Pero decidimos usar otro formato no explorado hasta entonces en nuestras campañas, incorporando una directora de cine al equipo, Sara Traba, que se encargó de documentar nuestra actividad, nuestro relato, nuestras dudas, los yacimientos y el paisaje con otra mirada. Con todo ello, iniciamos un proyecto que se ha materializado en un primer documental “Arqueología del Conflicto”. Esto no es un proyecto terminado, sólo el comienzo de otras actividades a través de las cuales trabajaremos varios colectivos femeninos analizar el porqué de esa ausencia de la mujer y si es posible revertirla.

El documental parte de la idea de que hay una importante ausencia de la mujer en los procesos de producción de conocimiento, en la construcción de relatos y en la conversión de este tipo de patrimonio en recurso cultural y socioeconómico. Un tema que nos preocupa y sobre el que nos interesa reflexionar desde una perspectiva múltiple. El documental no está planteado como un producto destinado a responder a las preguntas que nos formulamos, sino a dialogar, precisamente, con estos colectivos, con las comunidades locales, con las mujeres y con otros colegas de profesión. Como muchas de las actividades que nos planteamos desde RomanArmy.eu, nos interesa investigar sobre cómo investigar, abrir nuevos retos, cuestionarnos nuestra propia profesión e intentar resolver otros conflictos, desde la visión de la ciencia que comparte el colectivo: democrática, dinámica, abierta, feminista y social. ¿Líquida?

Este es un proyecto en construcción. Como casi todo lo que hacemos. El objetivo final es intentar comprender qué nos interesa al colectivo femenino de esta arqueología; es intentar incluir en nuestra investigación a un colectivo que está infrarrepresentado. Y nos parece importante porque no es una cuestión de subir audiencias (santo ranking), sino de que lo que hacemos sea mutivocal e inclusivo. Si no es de esta manera, sólo nos comunicaremos e incorporaremos al proceso a una parte de la sociedad.

 

Feliz día.

Rebeca Blanco-Rotea

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