Uno de los grandes desafíos del equipo de investigación de romanarmy.eu es entender de manera integral el proceso de acción del ejército romano en el NW. Los arqueólogos trabajamos con una serie de formas definidas a la hora de reconocer campamentos romanos: la más típica y popular es la forma de “naipe”, ese gran campamento en forma de carta de baraja del que reconocemos sus trazas a partir de fotografías aéreas, datos LiDAR, etc. Los campamentos en forma de naipe contenían grandes contingentes de tropas, pero desde luego, hoy sabemos que no son las únicas formas de campamentos reconocibles que aparecen asociadas al ejército romano.

La cosa se complica, además, cuando hablamos de unidades más pequeñas, vinculadas al control de territorios muy concretos, y, sobre todo, vías de comunicación; la teoría es que estas unidades militares más pequeñas están asociadas a fases más avanzadas de los procesos de conquista. En este caso, las fortificaciones ya no tienen una traza de naipe, sino que prestan especial atención al aprovechamiento de las formas del terreno, aunque sí mantienen la lógica militar romana. El ejército imperial tenía normas muy definidas para establecer sus asentamientos y, más allá de esas formas rectangulares y esquinas redondeadas, resulta fundamental comprender la lógica de los mandos de cada unidad a la hora de establecer una nueva posición militar. Es aquí donde se inicia todo un trabajo de documentación, comparación, análisis…

A lo largo de 2016 examinamos estos dos lugares del valle de Monterrei: o Outeiro de Arnás y o Alto do Circo. O Alto do Circo ya aparecía catalogado en el PXOM de Monterrei como un recinto defensivo altomedieval, mientras que o Outeiro de Arnás fue reconocido por nuestro equipo a partir de técnicas de teledetección. Se encuentras este último justo al borde de la autovía A-75, situado a 426 metros de altura. Se trata de un recinto de planta poligonal, constituido por un pequeño talud de tierra que apenas se levanta uns 0,5 metros y un pequeño foso en la parte más accesible hacia el Norte. La superficie total interior es de 0,5 hectáreas. A pesar de que, por tamaño, podría coincidir con un pequeño castro, lo cierto es que el pequeñísimo parapeto y su planta poligonal eliminaban tal hipótesis, ya que los castros tienen murallas de una gran altura y tienden a mostrar trazados más bien circulares. En estas fotos se puede ver cómo el talud apenas se levanta respecto a la superficie circundante del terreno.

La cuestión por definir es la adscripción cronológica de este lugar. Porque tenemos que tener en cuenta que estamos en Verín (Ourense), en una zona que, además de ser frontera durante muchos siglos, fue también cruce de caminos. Una fortificación construida justo en una zona de importantes comunicaciones puede vincularse con épocas muy distintas y, de hecho, desde un primer momento, junto a la hipótesis de una posición romana, también se pensó en una fortificación de época moderna (siglo XVII) asociada a las guerras entre los reinos de España y Portugal. De hecho, una de las arqueólogas del equipo, Rebeca Blanco-Rotea, es especialista en este tipo de fortificaciones, por lo que su punto de vista resulta fundamental para completar la mirada de los arqueólogos especializados en época romana. Para nosotros, este aspecto es muy importante: en Romanarmy.eu no pretendemos llevar una hipótesis hasta el final; nos interesa también la interacción con otras épocas, las diacronías, los paralelos y semejanzas entre ejércitos y operaciones militares. Todo esto genera una base documental que nos permite seguir las trazas de los acontecimientos bélicos con más fiabilidad.

La prospección en o Outeiro de Arnás duró dos días. Fueron dos jornadas de trabajo incesante en las que se comenzó a reconocer el recinto. Tras la limpieza, la fortificación comenzó a aportar información, desde una hilada de piedras exterior, pasando por la aparición de dos importantes puntos de observación sobre el propio parapeto, uno de ellos con una gran acumulación de piedra en superficie. El equipo delimitó cuatro calles de 3 por 60 metros, y adicionalmente otras dos, cubriendo zonas interiores del recinto y llegando hasta los parapetos. Aproximadamente, se prospectó un 40% del yacimiento, una cifra aceptable. Y durante esta prospección, aparecieron 38 evidencias materiales que ahora están en proceso de análisis y que nos permiten aproximarnos a la cronología de uso de o Outeiro de Arnás. Una primera visión que abre perspectivas historiográficas muy importantes.

Pero os las contaremos esta noche. Publicaremos un nuevo post a las 21:30 con los resultados preliminares de Outeiro de Arnás. Síguenos en romanarmy.eu o en nuestro facebook para conocer más.

CLÁUSULA DE DIVULGACIÓN:

El “Proxecto de prospección arqueolóxica mediante técnicas de teledetección dos sitios arqueolóxicos de Outeiro de Arnás y Alto do Circo (Verín, Ourense)” está coordinado por el colectivo RomanArmy.eu y cuenta con el apoyo del: Concello de Verín (Ourense), Grupo de Investigación Síncrisis (Universidade de Santiago de Compostela), Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit) del CSIC y la asociación Monterrei Cultura e Territorio. Puedes consultar el décalogo de actuación de romanarmy.eu aquí.

 

La imagen popular e un campamento romano de marcha es la de un gran naipe fortificado de varias hectáreas de tamaño. En su interior pasa la noche un contingente militar de miles de hombres antes de continuar su avance por el territorio. Pero los procesos de conquista, dominio y control son procesos largos y complejos. ¿Es posible identificar arqueológicamente sitios fortificados vinculados al ejército romano que rompan este esquema y acojan contingentes más reducidos? Si existen, ¿qué función desempeñan?, ¿qué cronología tienen? ¿qué papel juegan en el control del territorio, los recursos y las vías de comunicación?

El equipo Romanarmy.eu inicia en Verín (Ourense) una campaña de prospección arqueológica en dos sitios arqueológicos fortificados que, por sus características, no encajan dentro de los parámetros de las estructuras tradicionalmente reconocidas para la Edad del Hierro -los castros- o de  las fortificaciones bajomedievales: o Outeiro de Arnás y o Alto do Circo. Así que se presenta un reto científico fascinante: ¿a qué época pertenecen y quién los construyó? El objetivo de estos trabajos es avanzar en su conocimiento e indagar si pueden ser potenciales estructuras de época romana, o bien de otros períodos menos conocidos de nuestra Historia y Arqueología. El valle de Monterrei y la zona de Verín, tradicional zona de paso y de frontera estratégica a lo largo de los siglos, es un espacio de gran interés histórico para conocer los diferentes procesos de fortificación a lo largo de la Historia. Nuestra campaña se realizará entre el lunes 17 y el sábado 22 de abril.

O Outeiro de Arnás y o Alto do Circo son una muestra de lo importante que es la investigación científica para comprender los sitios arqueológicos. Ambos enclaves tienen características que nos hacen pensar podrían estar vinculados al ejército romano, pero también tienen otras que lo descartan. El objetivo del equipo, por lo tanto, es ir más allá e intentar explicar estos dos interesantes lugares. Una magnífica oportunidad para hacer ciencia en acción y disfrutar de su práctica.

¡SÍGUENOS DURANTE TODA LA CAMPAÑA!

Presentación del proyecto a la población local:

Facebook Live: del lunes 17 al sábado 21 de abril en el Facebook de Roman Army. A las 12.30 horas, los arqueólogos te contarán en directo la campaña. Y adeás, anécdotas y curiosidades a lo largo del día.

Web de Roman Army: cada dos días, crónica en profundidad en esta web.

Sábado 22 de abril:

Conclusiones preliminares. Conferencia pública en Verín organizada por el Concello. Estamos pendientes de saber la hora.

CLÁUSULA DE DIVULGACIÓN:

O “Proxecto de prospección arqueolóxica mediante técnicas de teledetección dos sitios arqueolóxicos de Outeiro de Arnás y Alto do Circo (Verín, Ourense)” coordínao o colectivo RomanArmy.eu e conta co apoio del: Concello de Verín (Ourense), Grupo de Investigación Síncrisis (Universidade de Santiago de Compostela), Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit) del CSIC e a asociación Monterrei Cultura e Territorio. Podes consultar o décalogo de actuación de romanarmy.eu aquí.

Last May (17-20) our colleague João Fonte participated in the TRAIL 2016 (Training and Research on the Archaeological Interpretation of LiDAR), held at the Domaine National de Chambord (Loir-et-Cher, Francia). He had the opportunity there to interact with the most important European specialists and to learn about the application of aerial LiDAR in the study of archaeological landscapes. This is the third edition of this “international meeting on LiDAR applications for archaeology”.

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Thanks to the massive ingestion of sugar during Christmas time, we had enough energy to do some field work. We take advance of the fact of returning home and we move to the Portuguese transmontane lands, specifically to the municipality of Vinhais.

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These days the latest issue of the newsletter The European Archaeologist (TEA), edited by the European Association of Archaeologists (EAA), has been released. A paper written by the Romanarmy research group as a whole was there published.

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The Matrix : 3-1 vs 6-1.
The Matrix : 3-1 vs 6-1.

It was a while ago when my six male colleagues left the mountains behind, so now I find myself writing this post-post after a period of certain rest. During their field research in Asturias, I was following the campaign in Braga via email and WhatsApp messages. I have this very last image of these men in my mind as they headed into the fog, shuffling their heavy feet. They were dragging the tiredness of the previous few days and, perhaps, the nostalgy of something coming to an end. They were closing a campaign with a very good feeling, giving answers to some issues while at the same time also raising new ones.

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Talud de Xuegu la Bola

Hay una especie de ley de Murphy arqueológica que cuenta que en el último día de una prospección o excavación siempre aparece un hallazgo importante.

Por nuestra parte, podemos confirmaros que es así.

Despues de tener éxito en Cueiru, en donde localizamos un conjunto de materiales asociados al ejército romano, empezamos la prospección en el siguiente sitio arqueológico: Xuegu la Bola, del que os hablamos estos días. A 1.700 metros de altitud las condiciones de trabajo son más duras: un viento frío recorre las dorsales y nos pega todo el día en el cuerpo, no hay lugares de refugio y las condiciones empinadas del yacimiento hacen el trabajo de prospección extenuante.

Y hay más. El día 6 ha amanecido pesado, con las nubes bajas, lleno de niebla. Andrés Menéndez y David González especulan que quizás El Xuegu la Bola sobresalga por encima de la niebla, como otras veces, pero al atravesar la braña de Piedraxueves ya nos damos cuenta que no va a ser así. Estamos metidos en el medio de una espesa nube que no tiene ninguna pinta de moverse. Ha llovido toda la noche y la pista es un barrizal. Ni siquiera la música de Daft Punk, que João Fonte pincha siempre que tenemos que atravesar un complicado arroyo, sirve para que el todoterreno consiga remontar terreno, así que nos exponemos o a hacer intentos peligrosos y absurdos de remonte con el coche o a cargar con el equipo y acceder al campamento andando, por la vía de la Mesa. Acabamos decidiendo esta opción.

El problema es que en los dos días anteriores y en lo que llevamos de tercero el yacimiento no ha respondido nada: está arqueológicamente mudo, aunque aparecen pequeños descubrimientos que nos entusiasman, como una posible cabaña o corral en una especie de terraplén, en la zona alta de El Xuegu. Si en Cueiru los días de trabajo nos ofrecieron una importante colección de materiales –de los cuales, muchos posteriores al mundo romano-, aquí en Xuegu la Bola no aparece nada. El aislamiento del lugar quizás influya en la ausencia de materiales. “Estamos trabajando desquiciados”, señala David, que plantea irse. La tozudez de otros miembros del equipo, como José Costa, hacen que decidamos estar más tiempo.

Prospectamos en una zona baja, no lejos de una de las claviculae de entrada del recinto. En nuestros vuelos con drone podemos apreciar de manera impresionante el talud en uno de los lados. Sabemos que El Xuegu es una estructura arqueológica enorme, pero se resiste. Incluso para el drone. La niebla asciende la montaña y luego se derrumba por la dorsal del campamento, impidiéndonos trabajar en el modelo 3D al cerrarnos la visibilidad en un área tan grande como la de El Xuegu.

Hasta el último momento, en el que todo cambia. El equipo localiza una pieza magnífica, que es retirada y documentada con máxima precisión. “Se trata de una pieza de enmangue tubular”, describe José Costa, “que iría encajada en un mástil de madera y que, probablemente es un venablo, un arma ligera y arrojadiza. Esta tipología se usa a lo largo de la historia pero en este caso, por el contexto y el grado de deterioro en el que apareció, puede pertenecer a época romana”.

Y no es la única. Aparecen otros fragmentos también vinculados al equipamiento militar que cambian la visión e interpertación del yacimiento, asociándolo ya a la presencia militar romana en el camino de la Mesa. La hipótesis inicial, determinada por el equipo a partir del estudio de los datos LIDAR, la ubicación y la morfología del lugar, queda confirmada. Junto con la Carisa, el Xuegu la Bola es uno de los campamentos a más altitud del ejército romano.

La campaña ha sido tremendamente satisfactoria. “Tenemos piezas como fragmentos de pilum, tachuelas, un cuchillo afalcatado que, a falta de su restauración y estudio detallado, se asimilan a materiales recuperados en otros castra aestiva del NW”, señala David González.

En la Mesa la historia y el pasado son hijas de la niebla, que nos esconde cosas y nos muestra otras, a veces claramente, otras veces de manera borrosa. La ciencia es, aquí, el ejercicio de intentar ver a través de la niebla. Cuando esta se abre, en lo alto del Xuegu la Bola, se divisa a lo lejos el puerto de la Mesa, por donde entraron las legiones hace dos mil años desde la cuenca del Duero. Cada doce quilómetros establecieron un nuevo campamento para miles de soldados. Aquí, en el Xuegu la Bola, el yacimiento más al sur en territorio astur en esta sierra, por ahora se pierde el rastro de este contingente de soldados que cambió la historia del noroeste.

Las investigaciones nos permiten avanzar, poco a poco, en este episodio. Ahora restan muchas horas de estudio de los materiales, de laboratorio, y de nuevo con el resto de las herramientas. El año que viene tocará avanzar de nuevo en campo. Allí estaremos nosotros y os invitamos a que nos acompañéis. Gracias por seguirnos en esta campaña.